El norte de la provincia de Buenos Aires enfrenta un inicio de dos mil veinticinco complicado para el sector agropecuario debido a la falta de lluvias y las altas temperaturas que afectan a los cultivos de maíz y soja. Alberto Coscia, productor de El Paraíso, en el partido de Ramallo, expresó que los pronósticos no son alentadores y que recién se esperan lluvias después del quince de enero.
Los cultivos muestran signos de estrés. El maíz de primera está particularmente afectado en la etapa de llenado de granos, con pérdidas estimadas entre un quince y veinte por ciento, que podrían aumentar si no llueve pronto. En cuanto a la soja, aunque presenta una mejor condición, las plantas en floración necesitan lluvias urgentes para no comprometer los rendimientos.
Además de las complicaciones climáticas, los productores enfrentan una situación económica difícil. Muchos están endeudados debido a sequías anteriores y apostaron al trigo y la arveja para cubrir deudas. Sin embargo, los precios de los cereales no subieron y los insumos aumentaron significativamente, lo que obliga a vender el doble para cubrir los costos. La soja es ahora la principal esperanza para equilibrar la ecuación financiera.
Con lluvias esperadas recién para mediados de enero, el panorama es incierto y crítico tanto para los cultivos como para la economía del sector en la región.



