La reciente reducción de los derechos de exportación en soja y maíz genera preocupación en el sector lechero, debido al impacto directo en los costos de alimentación de los tambos y su efecto en la relación de precios de la leche con los granos. Además, podría derivar en un incremento de los arrendamientos, dado que gran parte de la producción láctea se realiza sobre campos alquilados.
Para analizar el impacto concreto de esta medida, José Quintana, productor y miembro de la Cámara de Productores de Leche del Oeste de la provincia de Buenos Aires (CAPROLECOBA), brindó su perspectiva sobre cómo la reducción del 7% en las retenciones afecta la actividad tambera.
Según Quintana, la baja de retenciones modifica la referencia de precios utilizada en el sector, generando un incremento mayor al esperado en los valores de los granos. “Cuando se reduce la retención, se aplica sobre el precio FOB, que es más alto. Esto provoca un aumento significativo en la cotización del maíz y la soja, con un impacto que puede superar el 11%”, explicó.
En cuanto a los alquileres rurales, el productor señaló que una reducción en las retenciones puede hacer que los costos de producción bajen en términos de quintales por hectárea, lo que a su vez podría trasladarse a un incremento en los valores de arrendamiento. “Si al productor agrícola le cuesta menos sembrar, es probable que parte de ese beneficio se traslade a mayores ofertas por la tierra, encareciendo el acceso para otras actividades, como la lechería”, detalló.
Si bien Quintana no cuestionó la medida en sí, destacó que su implementación genera un reacomodamiento en todos los precios relativos, afectando tanto al Estado como a los productores. En este contexto, desde el sector tambero consideran que sería conveniente restablecer los reintegros a las exportaciones lácteas, con el objetivo de compensar parte del impacto negativo de la suba en los costos de producción.



