El paso de la tormenta de Santa Rosa dejó un escenario crítico en gran parte del centro de la Argentina. Las precipitaciones alcanzaron valores excepcionales: en Cruz Alta (Córdoba) se acumularon más de 330 milímetros, mientras que en María Teresa (Santa Fe) cayeron cerca de 270 milímetros, lo que inundó la localidad y obligó a evacuar familias. En la provincia de Buenos Aires, distritos como 9 de Julio y Carlos Casares sufrieron un agravamiento de los excesos hídricos que ya complicaban a productores y pobladores.
El temporal avanzó desde Catamarca hasta Buenos Aires con lluvias fuera de lo habitual para esta época del año, dejando a su paso granizo, calles anegadas, canales colapsados y serios problemas tanto en áreas rurales como urbanas.
En Córdoba, la magnitud de las precipitaciones provocó el desborde de desagües y anegamientos generalizados en el sudeste provincial. En Santa Fe, la situación en María Teresa fue dramática: calles cubiertas de agua, viviendas dañadas y familias que debieron abandonar sus hogares. “En algunos puntos tenemos casi un metro de agua dentro de la localidad”, alertó el director de Protección Civil, Pedro Obuljen, quien encabeza junto a bomberos y autoridades comunales el operativo de emergencia.
En el oeste bonaerense, el panorama no fue distinto. En el partido de 9 de Julio se acumularon hasta 85 milímetros en Facundo Quiroga y 76 en la ciudad cabecera, cifras que se suman a las lluvias previas de agosto. Con más del 50 % del distrito bajo agua, los productores advirtieron sobre la imposibilidad de avanzar con la siembra de maíz temprano y girasol, lo que podría acelerar un corrimiento hacia la soja y el maíz tardío.
Las precipitaciones también afectan caminos rurales y la comunicación entre localidades, con campos bajo agua y pueblos aislados. Productores, como Patricia Gorza, de 9 de Julio, expresaron su malestar en redes sociales por la falta de homologación de la emergencia y la ausencia de obras de infraestructura que se reclaman desde la década del ’80.



