La histórica cooperativa SanCor Cooperativas Unidas Limitada fue declarada en quiebra con continuidad operativa, tras reconocer que no podía hacer frente a sus obligaciones ni sostener el proceso concursal iniciado en 2025.
La decisión judicial expone la magnitud de la crisis: la empresa acumula una deuda superior a US$ 86 millones y más de $35.000 millones, con compromisos que abarcan salarios impagos, deudas comerciales, obligaciones fiscales y aportes a obras sociales.
UN DETERIORO QUE SE ACELERÓ EN EL ÚLTIMO AÑO
El desenlace se terminó de definir luego de un 2025 crítico, en el que la cooperativa:
- Acumuló más de cinco meses de salarios adeudados
- Incumplió pagos a proveedores y organismos
- Dejó de presentar información clave al juzgado
Esto derivó en la intervención con una coadministración judicial y, finalmente, en la decisión de solicitar su propia quiebra en abril de 2026.
CONTINUIDAD PARA SOSTENER EMPLEO Y VALOR
A pesar de la quiebra, la Justicia dispuso la continuidad transitoria de las operaciones, principalmente en plantas que aún funcionan bajo contratos de fazón (procesamiento para terceros).
El objetivo es claro:
- Preservar unos 914 puestos de trabajo
- Mantener el valor de la empresa de cara a una futura venta
En esta etapa, los síndicos tomarán control de los activos y avanzarán en un proceso de licitación de plantas, que podrán venderse en conjunto o por separado.
SIN RESCATE Y CON LIMITACIONES ESTRUCTURALES
El fallo descarta un salvataje tradicional por dos motivos centrales:
- Su estructura como cooperativa dificulta el ingreso de inversores
- La actividad industrial actual es limitada y sin volumen propio relevante
Esto deja como principal alternativa la venta de activos como vía para recuperar parte de las deudas.
EL PESO DE LA MARCA Y EL ROL DE LOS TRABAJADORES
A pesar del complejo escenario, desde la Justicia destacaron el valor simbólico y comercial de la marca SanCor, así como el compromiso del personal durante la crisis.
Los acreedores tendrán plazo hasta fines de mayo para verificar sus créditos, mientras que los trabajadores cuentan con prioridad en el cobro de salarios adeudados.
El dato clave: la quiebra no implica un cierre inmediato, pero sí abre una etapa decisiva donde el futuro de SanCor dependerá del interés de inversores y del proceso de venta de sus activos.



