La segunda quincena de mayo estará marcada por el ingreso de aire frío, heladas recurrentes y precipitaciones escasas en gran parte de Argentina, un escenario que genera preocupación en el sector agropecuario por su impacto sobre los cultivos, las pasturas y la producción ganadera.
De acuerdo a las últimas proyecciones climáticas, entre el 18 y el 25 de mayo se consolidará un patrón de bajas temperaturas sobre buena parte del centro y norte del país. Provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa estarán entre las más afectadas por anomalías térmicas negativas.
En varias regiones productivas se esperan temperaturas entre 2°C y 4°C por debajo de los valores normales para esta época del año, con mínimas que podrían ubicarse por debajo de 0°C durante varios días consecutivos, favoreciendo la aparición de heladas fuertes.
El contexto climático llega en un momento clave para el agro argentino, con el avance de la cosecha gruesa y el inicio de la siembra de trigo y cebada. Las heladas tempranas podrían afectar cultivos recién implantados y también limitar el desarrollo de las pasturas utilizadas en la ganadería bovina y los sistemas de feedlot.
Otro aspecto destacado es la continuidad de lluvias por debajo de lo habitual en amplias zonas de la región pampeana, Cuyo, NOA y sectores del NEA. Aunque la falta de humedad representa un riesgo para los perfiles de suelo y la campaña fina, también mejora las condiciones operativas para avanzar con la cosecha de soja y maíz.
Especialistas del sector señalan que el clima seco favorece la transitabilidad y la logística rural, permitiendo acelerar las tareas de recolección en regiones donde todavía quedan numerosos lotes por levantar.



