Ensayos realizados en campos de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos evaluaron el impacto de fertilizantes biológicos elaborados a base de micorrizas arbusculares, en planteos que combinan estas tecnologías con fertilización química.
Según los resultados difundidos por el laboratorio Mycophos, los tratamientos mostraron mayor desarrollo de raíces, mejor absorción de agua y nutrientes y un incremento del fósforo disponible en el suelo. En distintas experiencias también se informó una reducción del uso de fósforo químico del 50% o más.
Las micorrizas arbusculares ingresan en las raíces y desarrollan una red de filamentos microscópicos que se extiende por el suelo. De acuerdo con los técnicos que participaron de las evaluaciones, esta interacción permite ampliar la capacidad de exploración de las raíces y mejorar el aprovechamiento de los nutrientes.
Uno de los puntos centrales de los ensayos fue determinar hasta dónde es posible disminuir la fertilización química. Según Alberto Martín, en campos con más de diez años de aplicación de esta tecnología se llegó a observar una reducción de hasta el 80% de los fertilizantes químicos, especialmente en zonas de Entre Ríos con bajos niveles de fósforo. También se señalaron avances en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires.
Sin embargo, los especialistas remarcaron una limitación: cuando los niveles de fósforo del suelo son demasiado bajos, los productos biológicos por sí solos no alcanzan y es necesaria la incorporación de fertilizantes químicos.
Además del fósforo y el desarrollo radicular, las evaluaciones analizaron la materia orgánica y la estructura del suelo. En algunas experiencias se registraron incrementos de entre 2% y 4% de materia orgánica, junto con una mayor aireación y formación de poros que favorecen la infiltración del agua.
Los trabajos fueron realizados junto con técnicos del sector, con participación del INTA y análisis conjunto con el grupo Profesionales del Paraná. Las experiencias también se extendieron a cultivos como arroz y producciones vitivinícolas.
El desarrollo de estas tecnologías se da en un contexto de preocupación por la pérdida de materia orgánica de los suelos agrícolas y por la necesidad de mejorar el aprovechamiento de los nutrientes. A su vez, la empresa analiza el potencial vínculo entre la acción de las micorrizas, el secuestro de carbono y los futuros mercados de créditos de carbono.



