Article

Un drone con inteligencia artificial

86 views

 Ayudará a reducir costos económicos y ambientales. Intelydron fue desarrollado por profesionales cordobeses y ya construyen el prototipo.

 Los drones unidos con la inteligencia artificial permiten reducir costos económicos y ecológicos en el campo. Ese es el objetivo de “Intelydron”, un proyecto para monitorear y detectar anomalías en cultivos y ganado usando imágenes y telecomunicaciones. Fue desarrollado por expertos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en cuya incubadora de empresas lo están trabajando.

Fue presentado en la jornada “Start Me Up”, organizada por la Unidad de Vinculación Tecnológica Córdoba (Uvitec), una entidad privada, que se dedica a la vinculación tecnológica, a promover las capacidades de innovación de las empresas y sector productivo y a gestionar líneas de financiamiento.

Algorry explicó que el Inta Manfredi les sugirió qué tipos de usos podría tener los drones con inteligencia artificial en el campo, terminaron decidiéndose por un modelo que atiende dos problemas del agro, el control de plagas y malezas y el chequeo de ganado.

El alerta temprana de problemas permite una disminución de costos para el productor y, además, una reducción en la utilización de plaguicidas; es decir que hay beneficios económicos y ecológicos.

La idea surgió en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la UNC en el departamento de Computación en el marco del trabajo en detección de objetos en imágenes. A comienzos de año ganó un lugar en la incubadora de empresas de la universidad.

Algorry apunta que el modelo de negocios que diseñaron apunta a la venta del dron con la inteligencia artificial incorporada. Su costo ronda los 20.000 dólares. El servicio de gestión deberían hacerlo profesionales capacitados.

“Intelydron” busca financiamiento para escalar la iniciativa destinada tanto a la detección de plagas y malezas en cultivos extensivos como intensivos; la imagen permite cuantificar el problema y dosificar la aplicación precisa de sustancias en cada punto del lote.

Fuente: La Nación | Por: Gabriela Origlia