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En la búsqueda de recomponer la calidad

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Después de los temporales de lluvias ocurridos en la región más lechera de la provincia de Santa Fe, la rutina de los tambos comienza a recuperarse, retomando las prácticas vinculadas con la calidad de la leche. Desde el Inta, afirman que en la mayoría de los casos hay que trabajar para recomponer los parámetros previos al anegamiento.

Una leche de calidad es fundamental para obtener productos alimenticios procesados de valor para el consumo, y para ello, desde el INTA Rafaela entienden que es necesario comenzar nuevamente a adentrarse en las rutinas del ordeño y los análisis correspondientes.

Una buena calidad higiénico-sanitaria de la leche comprende no sólo un bajo recuento de células somáticas sino también calidad bacteriológica unida a una adecuada sanidad de los animales.

Las pruebas básicas para la evaluación son:
– Recuento de organismos mesófilos: prueba usualmente realizada por usinas lácteas
Valor de excelencia: < 10.000 ufc/mL)
Los valores altos indican: poca higiene del sistema de leche, ordeño con ubres sucias, deficiente enfriamiento, vacas con mastitis.

– Recuento de organismos coliformes
Valor de excelencia: menos de 100 ufc/ml
Los valores altos indican: contaminación fecal, deficiente rutina de ordeño, falta de higiene del equipo de ordeño.

– Recuento de organismos termodúricos
Valor de excelencia: 200 a 300 ufc/ml
Los valores altos indican: deficiente higiene del equipo de ordeño, ubres sucias y/o mojadas, piedra de leche, uniones sanitarias viejas, material de goma deteriorado.

– Recuento de organismos patógenos: Staphylococcus aureus, Streptococcus aglactiae y Dysgalatiae entre otras.

– Recuento de células somáticas
Valor de excelencia: 200.000 cel/ml

¿Qué hacer?
Desde el Inta destacan además que la higiene se inicia antes del momento de ordeño, en la búsqueda de la reducción de la contaminación de los pezones.. Por su importancia e impacto en el control de la calidad de la leche, es recomendable realizar el despunte a todos los cuartos de todas las vacas en todos los ordeños.

También es necesario volver a poner el foco en la rutina: arreo de los animales, control de los primeros chorros, uso de desinfectantes de pezones al finalizar el ordeño, limpieza a fondo de las instalaciones (todas las superficies que están en contacto la leche) y revisión periódica de la máquina de ordeño.