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Los productores deben mejorar la fertilización en soja

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Experiencias realizadas con distintos ensayos permitieron comprobar que con una inversión de 45 dolares por hectárea en fósforo y azufre, los rindes mejoran en más de 500 kilos.

BUENOS AIRES (NAP) El productor argentino utiliza en promedio 36 kilos de fertilizante para el cultivo de soja, comparado con el trigo o el maíz mientras que en Paraguay el uso de los nutrientes alcanzan a 2320 kilos y en Uruguay los 100 kilos por hectárea, de acuerdo a los últimos datos relevados por la Asociación civil Fertilizar.
“La mayor parte de la corrección de dosis se da en maíz tardío y en trigo, debido a los problemas de proteínas que encendieron la luz roja del productor, por eso el ajuste de las dosis de fertilización es mayor y en la actual campaña se volvió a ajustar, pero en el cultivo de soja las dosis son muy pequeñas”, asegura Jorge Bassi, vicepresidente de Fertilizar.
Bassi mostró estos números en una reunión con periodistas que se realizó en las oficinas centrales de Fertilizar, pocas semanas antes de que se intensifique la siembra del cultivo de soja a nivel país.
En 2015 la dosis de fertilizante en trigo era de 120kg/ha, en 2016 la dosis aumentó a 180kg/ha y en el caso de la oleaginosa, la dosis entre esas campañas aumentó solamente en 10kg/ha desde 26 a 36 kg/ha.
El profesional recuerda que una medida a tomar en cuenta es la brecha entre la fertilización fosfatada y azufrada que se utiliza en maíz en la misma región. Hoy un productor aplica en soja menos de la mitad de los nutrientes que aplica en maíz, mientras que el óptimo técnico que estamos encontrando es del 70-80% en fósforo y 100% en azufre.
“En soja el fosforo y el azufre se debería tirar en dosis similares a las usadas en trigo y maíz. Si nosotros ajustáramos solo el fosforo y el azufre, que son los nutrientes que necesita el cultivo, debería alcanzar al menos un 40 por ciento de las dosis aplicadas a los cereales. Son tecnologías que se aplican bien en estos cultivos y no en la soja”, añade Bassi.

MEJORAMIENTO DEL SUELO

A diferencia de la soja, los cultivares de maíz mejoraron mucho en los últimos 16 años porque incorporan genética, optimizaron los rendimientos y utilizaron fertilizantes: “Nadie puede dudar que se hizo un salto muy importante en los últimos 16 años, pero los rendimientos de la soja siguen muy estables porque se utiliza muy poco fertilizante y los suelos se deterioraron. Tenemos que mejorar este cultivo”, agrega el técnico.
“Las brechas de rendimiento son importantes entre lo logrado y el potencia; los ensayos comprueban que el factor nutricional es clave. Entendemos que en soja sucede algo distinto a lo que pasa en los cereales ya que los productores hoy se encuentran generalmente conformes con los rindes actuales y esa es una de las razones por las que los rendimientos alcanzados no se movieron en los últimos 16 años”, detalla.
Una de las principales causas que impacto en el deterioro de los suelos es el poco empleo de fertilizantes y “Sin dudas nos cuesta mucho mejorar este cultivo, entonces no se fertiliza y el suelo no mejora.

RECOMENDACIONES

Bassi, recomienda a los productores fijarse como objetivo rendimientos superadores, porque la soja es una trampa como estabilidad, como rendimientos o, la trampa del caballito que tira siempre.
Una vez fijado el objetivo superador, que tiene suelos y lluvia que sirven para ese objetivo, recomienda hacer un diagnóstico de suelo: ”porque la historia del lote es fundamental. SI alquila un lote que viene de 25 años de soja con suelo degradado, ya puede hacer un diagnóstico y si es de soja, por la historia es seguro que ese suelo esta degradado”, explica Bassi.
Debido a la pérdida de fertilidad de los suelos, en la actualidad el manejo de la nutrición no debe atender a un único nutriente, es necesario considerar paquetes nutricionales balanceados y diferentes formas de aplicación y colocación de los nutrientes de manera de optimizar los recursos. Así, desde Fertilizar recomiendan diagnosticar las necesidades de macro y micronutrientes de manera de asegurar el máximo rinde alcanzable.
“La aplicación de fósforo y azufre impactan positivamente sobre la nodulación logrando así una mayor fijación de nitrógeno atmosférico”, agregó Bassi. Hoy no deben faltar nitrógeno -vía inoculación-, fósforo – hay evidencias claras de respuesta a la aplicación a la siembra y dividida- el azufre, por el impacto productivo y la sinergia con el fosforo. En cuanto a los micronutrientes es fundamental considerar boro y zinc. El boro debido a la importancia en la fijación de las vainas y la definición del rinde y el Zinc con respuestas positivas sobre el rendimiento cuando el valor en los suelos se encuentra debajo del valor crítico.
Bassi presentó datos de productores que actualmente aplican fertilizantes y vieron aumentado el rinde hasta un 15% en base a la mejora de la nutrición incorporando dosis mejoradas de fósforo y azufre aplicadas un parte a la siembra y la otra dos meses anticipada. En ensayos de campo el paquete de nutrición balanceada con micronutrientes mostró respuestas interesantes comparándolas al rendimiento logrado por el productor. Se lograron 674 kg/ha extra en la localidad de Chabas y 500 kg/ha en Venado Tuerto, pcia de Santa Fe. En cuanto a la economía del productor, el costo diferencial de fertilización cuando incorporo la nutrición balanceada fue de 40-45 usd/ha y el ingreso extra por el rinde diferencial fue de 90 a 120 usd/ha. Se duplica y hasta triplica la inversión en nutrición(Noticias AgroPecuarias).