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Sustentabilidad, suelos y malezas, ejes principales de las JNAC 2017

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Ante un buen marco de público, más de una veintena de expertos en sustentabilidad, clima, malezas, genética y mercados de los cultivos de maíz, soja y maní dejaron su mensaje en el auditorio central del Hotel Amérian, en la segunda edición de las Jornadas Nacionales de Agricultura de Conservación (JNAC).

La jornada inició el miércoles 23 con la charla del ingeniero agrónomo Fernando  Andrade, coordinador nacional del Área Estratégica Ecofisiología Vegetal del INTA e investigador principal de Conicet, quien aseguró que argentina tiene la obligación de satisfacer la demanda creciente de alimentos reduciendo el impacto ambiental.

“Tenemos la responsabilidad de producir alimentos por la región en la que nos  encontramos, pero también por la oportunidad que significa para el desarrollo de nuestros territorios. Venimos satisfaciendo esas necesidades pero asociado a un impacto ambiental como deforestación, emisión de gases efecto invernadero, degradación del suelo, uso del agua azul y contaminación con químicos, lo que tenemos que empezar a revertir” explicó el experto.

En su alocución, Andrade remarcó que la agricultura argentina es una agricultura de bajos insumos, sobre todo en cuanto a superficie irrigada y uso de fertilizantes, donde argentina está muy por debajo del promedio mundial. Distinto sucede con el uso de herbicidas y plaguicidas.

“Con respecto a la deforestación estamos en el noveno lugar a nivel mundial en cantidad de hectáreas deforestadas en los últimos 25 años, lo que produce pérdida de biodiversidad y excesos hídricos, porque un cultivo evapotranspira mucho menos que el bosque nativo por ejemplo” cerró.

Luego, hizo su aporte la doctora Florencia Barbero del Laboratorio Hummus, acerca de que estamos haciendo con y por el suelo. “Vine a hablar como productora no como directora de un laboratorio. Tenemos un campo en la zona de La Laguna (Cba.) donde estamos llevando a cabo ensayos con experiencias muy ricas para mostrarle al resto de los productores” inició la Dr. Barbero.

Entre los mensajes que dejó hizo hincapié en la necesidad de pensar en siembra directa como lo que es, un sistema y no una técnica. “El productor debe entender que los suelos están muy deteriorados y eso solo se revierte con manejo, cultivos durante todo el año, rotaciones adecuadas, uso de gramíneas, leguminosas, y una fertilización adecuada”.

Ecos del Niño
Más tarde llegó el turno del clima de la mano del experto en ciencia de la atmósfera, Eduardo Sierra, quien presentó un completo informe acerca de cómo se ha desenvuelto el clima en los últimos 40 años y recalcando que cuando se habla de clima se habla de ciclos que tienen un determinado desempeño y duración en el tiempo, no de eventualidades. “Estamos en un escenario de cambio climático que es mucho más perturbador que el clima donde se dio el mayor desarrollo de la agricultura por allá por los años noventa, donde fue mucho más benéfico. A partir del 2007, que fue el año donde nevó, se produjo un quiebre y hace diez años que estamos en un escenario perturbado y acelerado por el calentamiento global”, aclaró Sierra.

Señaló también que desde el 2015/16 se sufren las consecuencias de un súper “El Niño”, un fenómeno que se da cada 15 años más o menos. “Cuando se dan estos episodios, el primer año llueve mucho y comienzan las inundaciones. Lejos de terminar ahí, el segundo año siguen las lluvias con agua que baja de las zonas altas a las más bajas y el tercer año, es como el tercer pique de la pelota. Por lo que ésta campaña 2017/18 será un poco más tranquila pero no del todo”.

El experto advirtió que se espera una campaña que en sus valores medios serán parecidos a los normales, pero en su desarrollo tendrá oscilaciones muy grandes, esto es, lluvias fuertes en cortos períodos de tiempo y se instalaran períodos sin lluvia y mucho calor.

Desmitificando al cultivo de maní

El jueves 24 de agosto, se desarrolló la jornada TodoManí, donde media docena de expertos abordaron temas como suelo, malezas, sanidad, responsabilidad social y mercados. Entre las reflexiones de los expertos quedó de manifiesto que lo que atenta contra la conservación es el sistema de producción, no el cultivo de maní.
El director de Conservación de Suelos y Manejo de Agua del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Provincia de Córdoba, Eugenio Fernández, aseguró durante la apertura de charlas que cuando se habla de conservación de suelos en Córdoba no se deben cargar todas las tintas sobre el cultivo de maní porque forma parte de un sistema.

“El sistema de producción que incluye otros cultivos como soja, maíz o trigo ha ido cambiando en los últimos años. Cuando analizamos los últimos veinte años de la agricultura en Córdoba, y si lo llevamos puntualmente al sur de la provincia, vemos que el cultivo de soja tenía un área pequeña y hoy representa el 60% de la superficie implantada. El área manisera si bien ha crecido, por las condiciones de suelo que requiere y en las que se produce, ha llegado a un techo” explicó Fernandez.

Además, agregó que la única forma de revertir éste deterioro es aplicando Buenas Prácticas Agropecuarias porque se le está pidiendo al suelo más de lo que puede dar. “Debemos retomar prácticas como la rotación de cultivos, aumento del uso de gramíneas, incorporar la ganadería y en lo que respecta a maní cultivo de cobertura posterior a la arrancada y sembrarlo en una rotación, en lo posible cada cuatro años” puntualizó.

Posteriormente fue el turno de las malezas. A diferencia de otros cultivos como maíz o soja, el maní ofrece poca competencia para las malezas. Se siembra a 70cm de distancia lo cual deja el entresurco abierto durante mucho tiempo. Además, al no ser genéticamente modificado no cuenta con tecnologías de resistencia que sí se utilizan para otros cultivos, lo que hace que su manejo sea más artesanal.

El encargado de abordar ésta temática fue Sergio Morichetti, un referente en materia de malezas que explicó que al tener características diferentes a los demás cultivos de verano, el maní requiere un manejo especial. “Entre las ventajas que tiene podemos decir que aguanta los golpes en post emergencia. Tiene un paquete de herbicida post residuales establecido desde hace muchos años cosa que en soja o maíz se perdió a partir del 96 con el Roundup. El productor manisero tienen mucha experiencia en manejo, no obstante han aparecido malezas especiales que están complicando” explicó.

Entre las malezas más importantes, el Yuyo Colorado es el clásico en todos los lotes. Después puede variar en función de la región en la que se produce. “En el norte comenzó a aparecer Urochloa o Pasto Colchon, Borreria, Gomphrena Perennes, si nos movemos al sur comenzamos a tener problema con Gomphrena Martiana, en el centro norte Gomphrena Pulchela en el centro norte y Pappophorum en algunos lotes puntuales” ejemplificó Morichetti.

Amaranthus ¿Le encontraron la vuelta?
En el sur oeste de la provincia de Córdoba, región donde el Amaranthus Palmieri tuvo su auge, han comenzado a verse lotes más limpios, mejor manejados y donde la maleza ha frenado su avance. “La gente ha actuado en consecuencia y ganó experiencia, hoy podemos decir que se controla bastante bien con lo cual no significa que hay que bajar la guardia porque el banco de semilla está y han sido buenos años para la incorporación de herbicidas residuales que se utilizan mucho en esa zona. El interrogante es, cuando tengamos un año comprometido por falta de agua y los herbicidas residuales no tengan la misma performance, va a ser un nuevo desafío” manifestó el técnico de AGD.