La campaña agrícola 2024/25 avanza con buen ritmo en la región núcleo, con progresos sostenidos en la siembra de trigo y la recolección de maíz tardío, a pesar de los desafíos que impone el clima.
Según los últimos reportes técnicos, el trigo ya cubre el 90 % del área de intención de siembra, lo que equivale a 1,47 millones de hectáreas implantadas. Aún restan por sembrarse unas 130.000 hectáreas, en su mayoría ubicadas en el norte de la provincia de Buenos Aires, donde el avance actual es del 83 %.
Si bien las condiciones climáticas secas y las bajas temperaturas han ralentizado la emergencia —que actualmente se extiende entre 17 y 18 días—, la expectativa productiva se mantiene firme gracias al buen perfil de humedad en los suelos. Técnicos de la región advierten que será clave recibir lluvias oportunas y mantener estabilidad térmica para alcanzar el máximo potencial del cultivo, al tiempo que alertan sobre la aparición de enfermedades y el riesgo de daños por heladas.
La ola polar destrabó labores y dio impulso a la campaña
El inicio de julio trajo consigo la primera ola de frío del invierno, con temperaturas mínimas extremas que oscilaron entre -8 °C y -4 °C. La localidad de Laboulaye, en Córdoba, registró el valor más bajo, con -7,9 °C. Durante tres días, las máximas no superaron los 6 a 8 °C, y se mantuvieron condiciones de heladas con períodos bajo cero de entre 10 y 20 horas diarias.
Paradójicamente, este evento climático tuvo un efecto positivo en la dinámica rural: el frío ayudó a secar los suelos anegados, permitiendo reactivar labores que venían demoradas. Tanto la siembra de trigo como la cosecha del maíz tardío lograron ganar ritmo, beneficiadas por la baja humedad.
El maíz tardío supera el 60 % de avance de cosecha
En paralelo, la cosecha del maíz tardío avanza de forma sostenida y ya supera el 60 % del área total, con rindes que en varios casos superan las expectativas iniciales, apuntalando la recuperación productiva en un año marcado por fuertes oscilaciones climáticas.
Alquileres rurales firmes pese a los márgenes ajustados
Por otro lado, los precios de los alquileres rurales en la región núcleo se mantienen elevados, oscilando entre 16 y 22 quintales por hectárea. A pesar de la fuerte caída en los márgenes agrícolas, muchos arrendamientos continúan cerrándose en estos valores, generando preocupación entre los productores. Técnicos del sector señalan que con los costos actuales, “los números no cierran” para una gran parte de los establecimientos.



