Dante Garciandía, consultor y productor de Carlos Tejedor, advirtió sobre la compleja situación económica que enfrentan los agricultores en el oeste bonaerense, donde los márgenes de los principales cultivos son muy ajustados, y muchos productores podrían enfrentar pérdidas significativas. A pesar de las lluvias de abril que llegaron a los 300 mm, las cuales mejoraron las expectativas para el trigo y la cebada, el rendimiento esperado sigue siendo insuficiente para cubrir los altos costos.
Garciandía realizó un análisis de un campo promedio de 200 hectáreas, destacando los altos rendimientos necesarios para alcanzar el “punto de indiferencia”, o el mínimo para cubrir los costos. En el caso del maíz, se requieren 75 quintales por hectárea en campo propio y 85 en alquilado, frente a una proyección de rendimiento de solo 86 quintales. En la soja, la situación es aún peor, con un rendimiento de indiferencia de 38 quintales frente a una expectativa de solo 35, lo que implica una pérdida de aproximadamente 94,8 dólares por hectárea.
Para la campaña gruesa, el girasol es el único cultivo con un margen positivo, mientras que el doble cultivo de trigo y soja de segunda arroja una pérdida de unos 50 dólares por hectárea. La cebada, en combinación con la soja de segunda, muestra buenos márgenes, pero representa un área reducida en comparación con otros cultivos principales como la soja y el maíz.
El productor también subrayó la necesidad de políticas agrícolas que ayuden a aliviar la carga fiscal sobre el sector. Argumentó que una reducción de las retenciones y del gasto público sería crucial para sostener a los productores medianos y pequeños y evitar que estos deban arrendar sus tierras a grandes empresas. También enfatizó la importancia de las lluvias para mejorar las condiciones de los cultivos y expresó su esperanza de que el gobierno continúe con medidas que favorezcan la reducción de impuestos para revitalizar las economías del interior del país.



