El encuentro se realizará el 7 de octubre en el Centro de Convenciones de Puerto Norte (Rosario) y tendrá como eje el concepto de “G-Zero”: un mundo con menor liderazgo global, mayor fragmentación y nuevas reglas para el comercio, la energía y los alimentos.
El Foro Agroindustrial Argentino prepara su tercera edición bajo el lema “Campo G-Zero”, una propuesta que buscará analizar cómo el sector agroindustrial puede transformar la incertidumbre del escenario internacional en una ventaja competitiva.
¿QUÉ SIGNIFICA UN MUNDO “G-ZERO”?
El concepto de G-Zero, acuñado por el analista político Ian Bremmer, plantea un escenario internacional en el que ninguna potencia tiene la capacidad o la voluntad suficiente para ordenar el sistema global.
Desde la organización sostienen que este contexto está modificando las reglas que tradicionalmente condicionaron al comercio, la energía y los alimentos, con una creciente fragmentación y una fuerte influencia de las decisiones geopolíticas.
Para el agro, esto implica nuevos desafíos: mercados más condicionados por cuestiones políticas, mayores exigencias de trazabilidad y sostenibilidad y la necesidad de adaptarse rápidamente a cambios regulatorios.
ARGENTINA, FRENTE A UNA NUEVA MATRIZ PRODUCTIVA
Uno de los ejes centrales del foro será analizar qué lugar puede ocupar la Argentina en este nuevo tablero internacional.
El país aparece como un actor relevante por su capacidad para producir y exportar alimentos y bioenergía, aunque enfrenta el desafío de diversificar mercados, agregar valor y responder a estándares cada vez más exigentes.
En este escenario, Brasil y Estados Unidos son considerados tanto competidores como socios estratégicos, mientras que China mantiene un papel dominante como destino de las exportaciones argentinas. La dependencia de determinados mercados, según plantea el documento del foro, también genera riesgos geopolíticos que requieren una estrategia de diversificación.
La bioenergía, por su parte, aparece como otra de las áreas con potencial, en un momento de reconfiguración de las cadenas globales de valor energético.
DEL VOLUMEN A LA INTELIGENCIA
La propuesta del Foro plantea un cambio de paradigma para las empresas agroindustriales: pasar de un modelo basado principalmente en precio y volumen hacia otro sustentado en datos, certificación, diferenciación y capacidad de anticipación.
La pregunta que atraviesa esta edición es si la experiencia argentina de convivir históricamente con escenarios de incertidumbre puede convertirse ahora en una ventaja competitiva.
La organización identifica como oportunidades la resiliencia, la capacidad de adaptación, la inteligencia comercial y la anticipación estratégica.
GEOPOLÍTICA, ESTRATEGIA Y TECNOLOGÍA
El programa estará estructurado en diferentes bloques. En el apartado de Geopolítica, el politólogo Andrés Malamud, de la Universidad de Lisboa, abordará el fin del liderazgo global, la fragmentación político-económica y la regionalización del comercio.
El bloque de Estrategia estará a cargo de Roberto Vassolo, profesor de Estrategia del IAE Business School, quien analizará cómo construir ventajas competitivas en un contexto de permanente transformación.
La Tecnología e Innovación tendrá como eje “El Código como escudo”, con la participación de Juan Pablo Cosentino, especialista en transformación digital, inteligencia artificial aplicada y trazabilidad para el sector agropecuario. El objetivo será analizar el papel de los datos y la tecnología como nuevas infraestructuras de confianza y herramientas para mejorar la resiliencia de las cadenas agroindustriales.
Otro de los temas destacados será el Acuerdo Mercosur-Unión Europea. Maximiliano Díaz, magíster en Políticas Públicas de la Universidad de Andalucía, analizará su impacto sobre cadenas como soja, maíz, bovinos, arroz y miel, además de las estrategias público-privadas necesarias para aprovechar las oportunidades que pueda generar el acuerdo.
En definitiva, Campo G-Zero propone discutir algo que excede a la coyuntura productiva: cómo debe prepararse el agro argentino para operar en un mundo donde las reglas son menos previsibles y donde la información, la tecnología, la geopolítica y la capacidad de adaptación tienen cada vez mayor peso en la competitividad.



