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Los drones ganan espacio en agricultura

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A medida que pasa el tiempo y se los conoce un poco más en profundidad, los drones sorprenden a los productores por sus capacidades y por las opciones de trabajo que ofrecen. Según los expertos, en nuestro país el proceso de adopción de esta tecnología se encuentra en estado de arranque incipiente.

Entre los usos que se difunden sin pausa junto a las tecnologías aplicadas que permiten esos usos, se pueden mencionar la distribución de sólidos (semillas y fertilizantes granulados), la aplicación de fitosanitarios líquidos y la toma de imágenes.

“El AGRAS T40 es el último dron que ha salido al mercado y llegó a América a fines del año 2022, con novedades y un cambio total respecto del modelo anterior en su sistema de pulverización”, dijo Guillermo Schuhmacher especialista de Dji – Akron, la combinación entre esas dos empresas que empujan fuerte el uso de estas tecnologías en nuestro país.

“El modelo anterior, denominado AGRAS T30, usaba pastillas en sus picos fijos, y para hacer cambio del tamaño gota, era necesario cambiar las pastillas”, explicó el mismo Schuhmacher, en la última Expoagro.

“Los picos rotativos del Agras T40 trabajan a diferentes velocidades y generan diferentes tamaños de gota para adaptar cada aplicación a los cambios ocurridos en el ambiente o de las características de la pulverización, agilizando de manera notable la operación, que desarrolla un ancho de trabajo que ronda los 11 metros«.

El modelo de dron al que se refirió el especialista lleva un tanque con 40 litros de capacidad. Además, se lo puede equipar con módulo esparcidor de sólidos que ofrece 50 kg de capacidad de carga máxima y un caudal de distribución que llega a 1.5 tn / hora con 7 m de diámetro de esparcido. El órgano distribuidor de sólidos es un plato giratorio en el que cae desde el tanque el granulado el cual es distribuido hacia el objetivo.

Para aumentar su capacidad de trabajo y lograr la eficiencia necesaria en superficies extensas, se complementa con los modelos con cámaras multiespectrales que operan con índice verde a fin de aplicar dosis variables.

La batería de estos drones tiene ciclos de 10 a 12 minutos, en tanto que las unidades que trabajan con cámara multiespectral son de menores dimensiones, por lo cual sus baterías tienen ciclos de mayor duración siendo más indicado para hacer un barrido de forma ágil y desde mayores alturas. El ciclo de carga de cada batería es de 7 a 8 minutos, y cada unidad tiene un kit de 3 baterías, con su cargador correspondiente.

El mismo Schuhmacher afirmó “los drones son también de utilidad en economías regionales donde la pulverización tiene un costo alto. Un ejemplo es el cultivo de tabaco que es muy costoso y donde el avión no tiene acceso porque se hacen cortinas de protección de pinos y la pulverizadora terrestre daña al cultivo porque es una planta frágil. Todo ello hace que un dron se pague rápidamente, comparado con el costo de aplicación en este cultivo”.

«En Brasil tienen calculado que el valor de un dron se paga con 500 ha de soja, considerando la pérdida del 2 a 3 % de la superficie, evitando la pisada del mosquito. Por ello, pensamos que el dron es un complemento de valor estratégico de la pulverizadora. En economías regionales no tengo dudas que es donde se notarán cada vez más los beneficios del dron«, dijo Guillermo Schuhmacher.